La Guardia Costera de Estados Unidos ha concluido, tras una investigación de dos años, que la tragedia del sumergible Titan en 2023 era evitable. El informe señala que el accidente se debió a varios fallos graves: un diseño inadecuado del sumergible, falta de certificación, mantenimiento deficiente y la ausencia de inspecciones rigurosas por parte de OceanGate, la empresa responsable.
La Junta de Investigación Marina también determinó que OceanGate ignoró señales previas de problemas, especialmente unas anomalías detectadas en la expedición al Titanic de 2022, cuyos datos no fueron analizados ni corregidos. Un exempleado, David Lochridge, aseguró que desde el diseño hasta la operación “todo se podría haber hecho de otra manera”, y que la empresa desatendió sus advertencias de seguridad, motivo por el que fue despedido en 2018.
El 18 de junio de 2023, el Titan perdió contacto con la superficie apenas una hora y 45 minutos después de iniciar su descenso hacia los restos del Titanic. Cuatro días más tarde, la Guardia Costera confirmó que el sumergible había implosionado, causando la muerte de las cinco personas a bordo, entre ellas el director ejecutivo de la compañía, Stockton Rush, que pilotaba la nave. También murieron el explorador británico Hamish Harding, el experto en el Titanic Paul-Henry Nargeolet y Shahzada Dawood con su hijo Suleman, quienes habían pagado 250.000 dólares por persona para realizar la inmersión turística.
Como resultado del informe, la Guardia Costera recomienda reforzar las regulaciones y la supervisión de estos vehículos, exigir documentación y certificaciones para todos los sumergibles, ampliar los requisitos de seguridad para inmersiones científicas y comerciales, y mejorar los planes de emergencia y las capacidades de rescate submarino. La familia de Paul-Henri Nargeolet ha presentado una demanda por negligencia, alegando que OceanGate operaba el Titan pese a conocer fallos previos.
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